Cuentos y poemas

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Cuentos y poemas

Mensaje  Verdaderanines el Sáb 02 Abr 2011, 20:42

EL VIAJE

Las hojas del damasco que hay en el patio, comenzaron a tornarse de un color amarillo oro. Me gusta ese nombre, Damasco, suena tan cálido y sensual...tan exótico como la ciudad que lleva el mismo nombre.
Cae la tarde y aunque ya se deja sentir el fresco del otoño, un último rayo de luz se pierde entre las ramas y se instala en mis ojos. No sé cómo, mi damasco del patio, aquí en Neuquén, me ha transportado hasta la ciudad de Damasco, en Siria.
Aturdida, me doy cuenta que camino por callejuelas impregandas de olores, (frituras, perumes, olor a jabón de azahar), ya no soy la mujer que se encontraba sentada en el patio, mi maya, mi peto, y mi espada...así me lo dicen.
Aturdida...no, ¡aturdido!, llego hasta un mercado bien provisto de animales, ricas sedas y joyas hermosas talladas a mano. Todo entremezclado en los puestos ambulantes.
Se escucha una música lejana, dulce y monocorde, y risas, y también voces que regatean los precios de las mercaderías.
De alguna manera sé que estoy en Damasco, que soy un cruzado que ha llegado hasta aquí, por la convocatoria del Papa Eugenio Tercero, para conquistar Jerusalén. Saladito, Sultán de Egipto y Siria, gobierna el gran imperio de la dinastía ayyubi.
¿Pero yo, que hago aquí?, ¿quién soy en realidad?, ¿he regresado atrás en el tiempo o quizás he estado en el futuro?. Con un fogonazo, vuelven los recuerdos.
Mi nombre es Reinaldo de Chatillón, dicen que soy un bandido, que soy un pirata, ¡no es cierto!, yo soy un caballero que ataca las caravanas que van a la Meca, porque para mi, en esta guerra no existen las treguas.
Partí de Damasco hacia Jerusalén, atacamos por última vez una caravana, en ella viajaba la hermana de Saladito, quien juró matarme con sus propias manos.
El 4 de Julio del año de nuestro señor de 1187, cerca de Tiberiades, en el sitio llamado "Los cuernos de Hattin", Saladito nos venció en la batalla. Cuentan las historias que me mató con sus propias manos como había jurado, pero no fue del todo cierto...
Medio muerto y mal herido, encontré refugio en Krak de los Caballeros, desde esta fortaleza, pude salir hacia Chipre, confundido con el resto de la tropa templaria. En el barco que me llevaba a Chipre, encontré una fórmula secreta, la cual me permitiría viajar a través del tiempo.
Llevábamos algunos prisioneros, Zengil, gobernador de Mosul y Alepo, era uno de ellos, era también un sabio, aún más sabio que Saladino. A él, le arrebaté (con malas artes, lo confieso), el conocimiento de las estrellas y los planetas; le arrebaté la llave de la puerta del tiempo.
Desde entonces viajo por los años, por los siglos, huyendo del juramento de Saladino, intentando sobrevivir en otros cuerpos, en otras vidas.

Verdaderanines

CAE LA TARDE...

Cae la tarde aquí con un manto de niebla, cenizas de un volcán que en su furia, desata tempestades de cáustico veneno.
Prisionero, el magma de la tierra, su corazón sediento, estalla sin control buscando el firmamento.
Y de la misma forma, mi corazón busco en el firmamento y halló el camino del encuentro.
Nada hay más sombrío que un corazón rabioso en pleno vuelo. Atravesando nubes, recorriendo mundos, buscando arriba, muy arriba el oxigeno que impulse sus anhelos.
Nada más venenoso que un corazón hecho cenizas, envenenando el pensamiento.
Nada más cruel que un volcán enamorado del aire y encerrado en un mundo de fría oscuridad, ahogando se en su propio fuego, en su ardiente pasión, prisionero en la celda, que ya es incapaz de contenerlo se resquebraja en mil fragmentos.
La tarde se marcha dejando paso a la noche más oscura y desolada, mientras, el corazón, el alma del volcán, sigue latiendo.


Verdaderanines



Mi corazón se expande, necesito más espacio, más...
Ya la carne ha dejado de ser consistente y la sangre fluye a borbotones por las venas, como un mar embravecido, violento e hirviente.
Las olas de mi sangre van una y otra vez orillando me las fibras más sensibles de este ínfimo cuerpo que te siente, mareas y mareas de estrellas cubren mi imaginación y mi cabeza.
Una luna enorme hecha de arena me agobia hasta la desaprecian, el cielo de la boca ya no es azul, negro o violeta, el cielo de la boca es una tormenta de sangre palpitante que hace naufragar cada minuto a la indiferencia.
Sin tu presencia, el pecho se vuelve rompeolas,cada vez más pequeño, se diría a punto de desaparecer con un ultimo latido desesperado.
La angustia recorre senderos equivocados y en vez de bajar, sube por caminos imposibles, para acabar en un torrente seco.
La calma, no, ni siquiera es calma, es un simulacro sin esperanza donde horas y minutos pasan como nubes imperceptibles, así es tu ausencia.
Y mientras, para mi me pido la locura de inventar palabras nuevas que puedan expresar lo que no he dicho, lo que aun me tortura.


Verdaderanines

LO QUE DEJASTE

Ya no te busco,
ya ni te quiero
pero el vacío inmenso de mi alma
tiene la sombra de tu aliento.

Has escrito con sangre
tu nombre aquí en mi cuerpo,
así ya no me olvido,
no fiarse del cielo.

Ni creer en tus ángeles
tus dioses, tus infiernos,
así ya no me olvido,
de que ya no te quiero.


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